Hoy 28 de enero es el “Día Mundial de la Privacidad de Datos”. En este marco, las organizaciones de todo el mundo deberían reflexionar sobre cómo se recopila, almacena y protege la información personal. Sin embargo, en la economía digital actual, marcada por la computación en la nube, el teletrabajo y la inteligencia artificial en muchos casos, la privacidad ya no es un requisito de cumplimiento normativo. Es la base de la confianza digital y un indicador clave para determinar si las organizaciones están preparadas para la era de la IA.
A medida que los datos impulsan la innovación y la toma de decisiones marcada por la IA, se mueven continuamente entre entornos híbridos (entre servicios en la nube, aplicaciones SaaS, plataformas de colaboración, endpoints y herramientas de IA), pero también se han convertido en el objetivo principal de los ciberdelincuentes. Check Point Research muestra que las organizaciones globales se enfrentan actualmente a un promedio de casi 3000 ciberataques semanales. Los atacantes se centran cada vez más en robar, abusar o extorsionar datos personales y corporativos confidenciales, en lugar de simplemente interrumpir los sistemas. Este cambio hace que el Día de la Privacidad de Datos sea más relevante que nunca: proteger los datos personales hoy en día se trata de prevenir el uso indebido antes de que ocurra, no de reaccionar después de que la confianza ya se haya vulnerado.
Por qué los controles de privacidad tradicionales ya no son suficientes
Durante años, las estrategias de privacidad de datos se centraron en políticas, avisos de consentimiento y seguridad perimetral. Check Point Research destaca que casi la mitad de las organizaciones tienen al menos un repositorio de datos en la nube expuesto públicamente, a menudo sin darse cuenta. Esto, combinado con el auge del phishing y el robo de credenciales —que siguen siendo las principales causas de las filtraciones de datos—, crea una peligrosa brecha entre la intención de privacidad y la realidad operativa, que se ve agravada por herramientas de seguridad fragmentadas que operan de forma aislada, creando puntos ciegos en redes, usuarios, entornos de nube y aplicaciones.
Actualmente, las fallas de privacidad rara vez se deben a una sola filtración. Son el resultado de la proliferación de datos, la falta de visibilidad y la lentitud en la respuesta. Sin un enfoque unificado y basado en la prevención, pequeñas exposiciones pueden escalar rápidamente a incidentes a gran escala.
Cuando los datos se convierten en combustible para la IA, los riesgos para la privacidad se multiplican
La inteligencia artificial ha transformado radicalmente la forma en que se utilizan los datos. Los sistemas de IA dependen de grandes volúmenes de información, gran parte de ella personal o sensible, para aprender, predecir y automatizar decisiones. Esto hace que la integridad y la privacidad de los datos sean inseparables de la seguridad de la IA.
Según Check Point Research, el 91 % de las organizaciones que utilizan herramientas de IA generativa experimentaron algún nivel de exposición de datos sensibles, y 1 de cada 27 incidentes de IA empresarial supone un alto riesgo de fuga de datos. Estas fugas suelen ser involuntarias, causadas por empleados que comparten datos confidenciales o de propiedad con herramientas de IA que carecen de los controles adecuados. Los riesgos para la privacidad ya no se limitan a bases de datos y servidores. Ahora se extienden a interfaces de IA, herramientas de colaboración, navegadores y plataformas en la nube, lugares donde los controles de privacidad tradicionales nunca fueron diseñados para funcionar.
Privacidad y seguridad: Dos caras de la misma ecuación de confianza
La privacidad y la seguridad de los datos a menudo se abordan por separado, pero en la práctica son inseparables. La seguridad protege los datos del acceso no autorizado; la privacidad rige cómo se utilizan de forma responsable y legal. Fallar en cualquiera de los dos erosiona la confianza.
A medida que las regulaciones globales continúan evolucionando, desde el RGPD hasta las nuevas leyes nacionales de protección de datos, se espera que las organizaciones demuestren no solo que los datos están protegidos, sino también que se utilizan de forma ética, mínima y transparente. Esto requiere una monitorización continua, controles que prioricen la prevención y rendición de cuentas durante su ciclo de vida.
Asegurando la IA completa: no solo los datos
A medida que las organizaciones adoptan la IA a gran escala, proteger la privacidad también implica asegurar los propios sistemas de IA. Los modelos, las aplicaciones, los agentes y los datos que los impulsan introducen nuevas superficies de ataque y riesgos operativos. La IA puede ser una poderosa fuerza de defensa. Al integrarse directamente en los controles de seguridad, permite la prevención en tiempo real: detecta comportamientos de riesgo, flujos de datos inseguros y actividad anómala antes de que se acceda, comparta o filtre información confidencial.
Lo que el Día de la Privacidad de Datos debe representar en el futuro
El Día de la Privacidad de Datos debe marcar un cambio de la concienciación a la acción. En un mundo impulsado por la IA, proteger los datos personales exige que las organizaciones reescriban fundamentalmente sus operaciones de seguridad. Esto significa:
• Reducir la recopilación y retención innecesaria de datos
• Prevenir filtraciones e infracciones antes de acceder a los datos
• Asegurar el uso de IA y GenAI con medidas de seguridad claras
• Consolidar los controles de seguridad y privacidad para eliminar los puntos ciegos
“La privacidad de los datos ya no es solo una obligación legal; es la base de la confianza digital en un mundo impulsado por la IA”, afirmó Ángel Salazar, Gerente de Ingeniería de Canales en América Latina de Check Point Software Technologies. “A medida que la IA acelera la creación, el intercambio y el análisis de datos, las organizaciones deben ir más allá de los controles reactivos y adoptar estrategias que prioricen la prevención y protejan la información personal por diseño en usuarios, redes, entornos de nube y sistemas de IA. Quienes protejan los datos por diseño y de forma responsable se ganarán la confianza, la resiliencia y la seguridad a largo plazo en la economía digital”.
La privacidad ya no se trata solo de cumplimiento normativo. Se trata de mantener la confianza de los clientes, los empleados y la sociedad en general.
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