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Fri, 06/12/2020 - 13:23

EL MALTRATO A *STIVEN – Parte I

Una señora con 8 meses de embarazo llegó hace unos años a la oficina en donde yo laboraba, venía acompañada por un niño de 6 años. Ingresó ella primero y el niño con mucho temor y llorando se resistía a entrar a la oficina.

-Buenas tardes, ¿En qué puedo colaborarle?. Si el niño no quiere entrar no lo obligue; le recomiendo que a estas dependencias procuren no traer niños. Pueden estar expuestos a situaciones que les pueden generar riesgo. Advertí.

-“Es que el problema que tengo es por él. Le cuento así por encima. Me llamo *Elvira. Mi hijo se llama *Stiven. Este niño es muy complicado, necio, no hace caso, me responde mal. Le digo que esté pendiente de las tareas y es como si no escuchara. Yo tengo embarazo de alto riesgo. Con quien vivo no es el papá de Stiven. Vivimos en el barrio *Floresta Alta, mi esposo es el único que trabaja, lo hace en la noche. En sitios de rumba, esos que llaman a la gente a que entre a rumbear a los sitios y les dan una pequeña comisión por personas que consuman en la discoteca”.

Un poco distante y con la intención de retirarse. La invité a que me contara brevemente lo que necesitaba.

-Cuénteme lo que necesita para poder orientarla. ¿Por qué dice que el niño es la razón de su angustia?.

-“Mire, uno como mamá tiene sus límites. Somos muy pobres, no la tenemos fácil. En mi estado no puedo trabajar y procuro darle *Stiven la educación que necesita pero me lo van a expulsar del colegio por descuidado y por indisciplinado. Tengo un tope y soy muy impulsiva. *Stiven venga que le quiero mostrar al señor lo que pasó”.

*Stiven entró a la oficina y de inmediato la señora le levantó la camiseta. Lo que vi fue impresionante. No había visto muestras de tanto maltrato en un niño. Señales de correazos, rasguños, hematomas y al detallar el rostro del niño tenía los labios rotos y moretones en mandíbula y cejas. Algo que me indignó pero conservé mis postura para conocer más detalles.

-¿Qué fue lo que ocurrió?. El niño está muy golpeado.

-“Por eso, soy muy impulsiva y no aguanté más y lo cogí a golpes porque se me acabó la paciencia. Y vengo a decir que estoy arrepentida. No debí pegarle de esa forma, entiéndame, me arrepiento y delante de mi hijo le pido perdón por lo que hice. No quiero más, no me mande a Comisaría de Familia, ni Bienestar Familiar porque me quitan el niño. Sólo vine a dejar constancia que se me fue la mano y estoy arrepentida y no más”.

Repliqué de inmediato.

-Mire señora, yo entiendo que su vida es muy complicada, que tiene sus preocupaciones, su estado de salud, su estado de embarazo y las necesidades económicas que tienen. Pero no puedo dejar pasar esta situación que considero gravísima. Como servidor público, mi deber es poner en conocimiento de las entidades correspondientes, el maltrato que usted le ocasionó a su hijo. Por más arrepentimiento que tenga, no puedo dejar pasar esta situación. Necesito hablar con la profesional de trabajo social de la Comisaría de Familia y ella nos indicará el paso a seguir.

Consciente de lo que hizo aceptó el concepto de la profesional. Hizo unos compromisos y le empezaron a hacer un seguimiento. Sin embargo, una casualidad propia del trabajo hizo que al día siguiente adelantara yo, una actividad de prevención en el colegio en donde estudiaba Stiven y quise indagar con la Orientadora –que por fortuna era amiga mía- para saber más detalles del desempeño escolar del niño y si ellos como plantel han advertido otras situaciones de maltrato hacia *Stiven.

-“Jaime, el asunto es muy delicado y la señora ha sido citada varias veces y no vemos cambios en el comportamiento del niño. Es agresivo, ausente, se distrae con facilidad y no interactúa con los niños de su salón. La psicóloga ha tenido sesiones con el niño y nota señales de maltrato no visibles pero debemos tener alguna certeza para no cometer errores al poner el caso ante el ICBF. Precisamente ni el día de ayer ni hoy asistió a clases y nos preocupa”. Señaló con tristeza *Patricia, orientadora del colegio.

-*Patricia, sé las razones por las que *Stiven no ha asistido a clases y hablé con la mamá. El niño fue brutalmente maltratado por ella y piensa falsamente que su arrepentimiento borra lo que hizo. Ella aceptó unos compromisos pero es necesario saber el seguimiento que el colegio ha hecho con este caso.

Inmediatamente *Patricia dijo: “Tengo el número de contacto del padrastro de *Stiven. Lo voy a llamar y que venga mañana y hable contigo. Puede decir cosas que la señora omitiera”

El señor acudió al día siguiente a la cita y aportó elementos más desconcertantes.

Continúa…

*Nombres cambiados.

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